Hace unos días se conmemoraba el 8 de marzo y desde LaTaska.info quisimos dejar constancia de la necesidad de continuar en la lucha por los derechos de todas las mujeres. Una lucha que ha de ir de la mano del otro 50% de la población humana que habita nuestro Planeta Tierra (si, chicos, vosotros también tenéis que ser feministas) y que debe plantar cara a las tradicionales formas de sociedad en que las mujeres hemos sido olvidadas y menospreciadas. Igualmente, unos días antes, yo misma escribía sobre la invisibilización de las mujeres en el ámbito profesional aprovechando la celebración del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia. En ese artículo mencionaba algunos nombres de científicas relevantes que nunca habían sido reconocidas.
Aprovechando también que nos encontramos en unas fechas en las que se hace más visible la lucha feminista (aunque las batallas que se libran son diarias), también hemos de hablar de algo importante. Es necesario que el predominio del feminismo “blanco” abra el camino y deje paso a una visión interseccional de la situación en la que se analice la forma en que son abordadas las propias diferencias dentro del movimiento. Se han de tener en cuenta las diversas realidades de las mujeres que habitan el mundo y plantear nuevas complejidades dentro de un feminismo creado originalmente para resolver nuestras necesidades dentro del mundo desarrollado.
Así hoy quisiera hablar de nuevo de feminismo pero también de multiculturalidad, interseccionalidad y, nuevamente de invisibilización, centrándome en un colectivo al que me encuentro muy unida. Me refiero a las mujeres gitanas, que conforman una parte muy importante de la población de nuestro país desde hace más de 600 años. De hecho la comunidad gitana es la minoría étnica no-migrante más numerosa en el conjunto del Estado Español y, dentro de ella la mujer gitana sufre una terrible discriminación tanto por el hecho de ser mujer, muchas veces pobre, como por su origen étnico-cultural y por las dificultades de acceso a la educación y otros servicios básicos. Urge acoger, cuidar y escuchar a las gitanas y darles voz dentro del movimiento feminista al igual que ocurre con las mujeres afrodescendientes y todas las demás representantes de las diferentes minorías étnicas que conviven en nuestro país.
El antigitanismo y el patriarcado han invisibilizado a generaciones y generaciones de mujeres gitanas que han aportado saber, arte, música, pintura, poesía, estrategia, matemáticas, cante, baile y feminismo, mucho feminismo, incluso cuando este concepto aún no existía.
Creo que hoy toca recordar también algunos de los cientos de nombres de mujeres gitanas que marcaron hitos y que la historia ha olvidado. Y es que no solo son mujeres si no que además son gitanas. ¡VAYA! doble olvido.
Sofia Kovalévskaya
Fue la primera mujer en Europa en conseguir la plaza de profesora universitaria donde se forjó una gran carrera como matemática. Además de esto, Kovalevskaya intervino en las corrientes políticas y feministas progresistas del nihilismo ruso de finales del siglo XIX.
Ceija Stojka
Pintora y escritora. Ceija solo tenía 11 años cuando la llevaron al campo de Auschwitz. En sus pinturas cuenta diferentes momentos vividos en los campos de Exterminio. De hecho sobrevivió a tres campos de concentración.
Carmen Bastián
De Granada, modelo y retratada en un transgresor cuadro del pintor Fortuny. Carmen fue a buscarse la vida a Madrid como modelo profesional y triunfó.
Nina Alexandrovna Dudarova
Profesora, poeta, escritora y traductora rusa. Elaboró un alfabeto romanó, publicó poemas infantiles socialistas, viajó por el país para dar conferencias sobre educación, sanidad etc…
Maria de las Mercedes Fernández Vargas, “Mercé la Serneta”.
Cantaora, compositora, guitarrista y profesora de guitarra. Maestra en el cante por soleá en el que creó hasta 7 estilos propios que hoy en día siguen interpretándose.

Papusza
Poetisa gitana sobre la cual se ha escrito un libro y se ha realizado una película basada en el mismo.Sobrevivió al Holocausto y se convirtió en la voz y en la memoria del Pueblo Gitano con su poesía. Cuando sus poemas tuvieron reconocimiento ella ya tenía 40 años, estaba casada y cuidaba de un niño que encontró entre cadáveres durante la guerra.
Tan solo hemos hecho referencia a unos pocos nombres de mujeres gitanas a las que la historia no les ha otorgado el papel que merecen. Sin embargo son cientos, miles, las que han sido, son y serán referentes tanto para su comunidad como para las mujeres en general. Es imprescindible su puesta en valor y la visibilización de los distintos feminismos más allá del feminismo de las mujeres blancas. Se ha de atender a la diversidad y a la multiculturalidad si está lucha pretende acogernos realmente a todas.
Un artículo de @letiberebel