Te imaginas que todo lo que te han contado sobre la edad media está contado a medias (y nunca mejor dicho) y que hay mucho más detrás de todo ese imaginario.
Vamos a hacer un truco de magia. Cierra los ojos…
Imagínate que eres un caballero de la mesa redonda de Camelot y este quien te escribe es el mago Melín.
¿Cómo te imaginas la sociedad en la cual vives?
Vamos a ver si lo acierto como buen mago que soy.
Te imaginas a un señor feudal saliendo de su palacio, con el “populacho” haciéndole reverencias y el en su carro. Muy seguramente cargado o tirado por hombres o quizás por caballos. Dicho señor feudal tiraría alguna moneda al suelo -suelo el cual estaría lleno de barro- para que el populacho estuviera contento. Pero quizás también te lo imagines gobernando su reino con mano de hierro de la mano del representante de dios. Pues bien, quizás en algún momento si, pero te puedo decir que tu imaginación te está jugando una mala pasada querido lector. Quédate y muy seguramente te sorprenderá.

Viajamos al reino de León, concretamente al fuero de león en la fecha del 28 de julio de 1117. En dicha fecha hubo un Concilium regis, en la cual precisamente se dio el nombre a la región de León como “fuero”. ¿pero que es un fuero? Se entiende como fuero los decretos promovidos por el rey Alfonso V y la reina Elvira en una asamblea de eclesiásticos y magnates de esa época. Así que ya tienes el primer choque con la realidad. El rey hablando con la “burguesía” de la época, no parece que sea demasiado “mano dura”. Pero espérate que hay más.
¿Por qué se propuso el fuero? Por la necesidad de establecer unas bases organizativas que hicieran posible continuar con la expansión territorial y recuperar la hegemonía perdida, ya que los moros apretaban por abajo y el rey necesitaba reestablecer su dominio en el lugar. Pero todavía quedaba algo más. Después de la muerte de Fernando II, su mujer Doña Urraca López de Haro quería poner a su hijo Sancho en el trono, después de la muerte de Fernando II optó este, por poner a su primer hijo, Alfonso IX -hijo de su primera, mujer Urraca de Portugal- que contaba con el apoyo del arzobispo de Santiago y el rey castellano Alfonso VIII. Fue coronado el 23 de enero de 1188. Pero el momento era demasiado complicado, había unas penosas circunstancias económicas y lo que es más complicado aún; su madrastra Doña Urraca López de Haro se había confabulado contra él y contaba con el apoyo de algunos leoneses y con el respaldo militar de todo el reino de castilla. ¿Qué podía hacer Alfonso IX? Conseguir el apoyo del conjunto del Reino a través del cauce institucional de la Curia.
¿Cómo lo haría? Metiendo al pueblo dentro de la curia, haciendo participe al pueblo de las decisiones del reino, así si en algún momento sus enemigos deciden destronarlo, ya no destronan solamente a Alfonso IX sino a todo el pueblo a los “buenos hombres” o “ciudadanos elegidos”.
Esta pequeña pincelada histórica, es el inicio según la UNESCO del origen del sistema representativo del parlamentarismo actual. Sí que es verdad, que no viene dado del “buen hacer” de un rey, sino que viene promovido por unas circunstancias, pero dichas circunstancias son aprovechadas por el pueblo para imponer sus reglas de juego y poder entrar en los debates de poder que se daban en la Curia.
Pues bien, primer golpe de historia y de cruda realidad que te llevas de la edad media. Pero espérate que aún hay algo más.
Ahora nos vamos a Tazones en septiembre de 1517, vemos desembarcar a Carlos I. Carlos era nieto de los añorados Isabel y Fernando e hijo del Borgoñon Felipe el Hermoso y la reina Juana. -Si aquella la cual tienes ahora en mente con ese mal sobrenombre que no saldrá de mi teclado.-

Carlos I solo tenía 17 años y fue declarado rey de castilla en 1516 de forma ilegal, llegó precisamente para buscar financiación a su coronación. Para que os hagáis una idea de la forma que llegó aquí, a la península ibérica. Anglería, -un humanista italiano y fiel servidor de la monarquía- es la mejor muestra de la corrupción sistemática del séquito de Carlos I. En sus cartas escritas en latín habla de múltiples hechos. Por ejemplo, Jean Le Sauvage que pertenecía al séquito de Carlos, revivió para sí mismo unos tributos de los antiguos reyes de Granada sobre la exportación de higos, pasas y almendras, o por ejemplo el propio Chièvres -mano derecha de Carlos I- se nombró a sí mismo contador mayor de la hacienda en 1517 y que inmediatamente vendió ese cargo al duque de Béjar por 10.000 ducados.
La tensión se iba acumulando y todo cayó cuando Carlos I pidió en las Cortes de Santiago y A Coruña, en abril y mayo de 1520 un servicio. Os preguntaréis ¿qué es un servicio? Era un impuesto extraordinario, una concesión financiera que deberían aprobar las cortes y cuyo coste solo recaía en los pecheros. Mayormente toda la población no privilegiada. Imagínate lector, que ahora después de pagar rigurosamente el IRPF y ser un ciudadano ejemplar, viene el ciudadano de Abu Dabi y te dice que para mantener su vida tienes que hacer un pequeño esfuerzo más. Pues eso mismo pensaron las cortes allí reunidas. Los procuradores que estaban allí reunidos se opusieron tajantemente e incluso Toledo le plantó cara al monarca y no envió directamente a procuradores, envió a unas personas a negociar directamente con el rey.

Frente a toda esta cantidad de rebeliones las cosas en el pueblo se empezaban a caldear y en abril de 1520 empieza la Primavera COMUNERA en Toledo. Desde ahí empezaron las movilizaciones hacia otras ciudades como Valencia. Ya en esos primeros pasos se empezaron a perfilar los que después se convertirían en mártires en Villalar: Hernando de Ávalos, Pedro Lasso de Vega (1492-1554), Juan Carrillo, Gonzalo Gaitán y Juan de Padilla (1490-1521). El rumor de la revuelta comunera rápidamente se hizo eco en el pueblo llano y enseguida la llama prendió. Fue tan grande que muchos de los procuradores fieles todavía a Carlos I tuvieron que salir de sus ciudades o algunos de ellos directamente no pudieron volver ya que sus casas acabarían saqueadas y los muebles sacados a la plaza del pueblo y quemados públicamente. ¿pero como se propagó todo tan rápido? Una de las claves fue la propia iglesia, una muestra de ello fue Antonio de Acuña (1453-1526) líder de los comuneros de Zamora. Dicho obispo antes de serlo fue soldado y en sus discursos en la iglesia eran soflamas comuneras que hacían arder la llama comunera por donde pasaba. ¿qué te parece? La iglesia y el pueblo unidos en lucha contra el establishment, ¿no está mal no? Bueno ahora viene la parte mala, esta revuelta acabo mal. En 1521 día de San Jorge para muchos las tropas de Carlos I aplastaron a las tropas comuneras en Villalar -en la actualidad Villalar de los comuneros (Valladolid)-
La Caballería imperial cayó sobre la tropa comunera en marcha y esta se desordenó y corrieron hacia las casas de Villalar. Los capitanes Padilla, Bravo y Maldonado pelearon, pero acabaron apresados. Fueron juzgados y ejecutados precisamente en la plaza de Villalar el día después de la batalla comunera.
Dicha muerte es el inicio del día de castilla. En él los castellanos se reúnen en Villalar y celebran su día con cantos, conciertos y una gran exaltación, casi patriótica. Tenemos que entender sobre este tema, que muchas de las formas de nacionalismos que hoy en día conocemos en Europa tiene sus inicios en el la edad media. Es un momento el cual a nivel cultural podemos encontrar las bases de un comportamiento contemporáneo y por lo tanto buscar en esas fechas una confirmación histórica a nuestra forma de ser actual e incluso buscar un sentimiento de pertinencia a una sociedad.
Espero que con estas líneas hayan servido para pensar y abrir una pequeña brecha en las ganas de profundizar mucho más en la edad media y quitarnos todos esos clichés que se han ido haciendo a lo largo de nuestra historia y podamos ser personas más libres y sobre todo más críticas.
¡Ah! Por cierto,
¡VIVA LA REVOLUCIÓN!
Para Saber Más:
Estas pequeñas batallitas que os he ido explicando son mucho más largas y tediosas de las que aquí un servidor os ha contado. Hay libros y ríos de tinta últimamente dedicados a los Comuneros de castilla. Un buen libro que os aconsejo para profundizar mucho más en dichos acontecimientos es el libro de Miguel Martínez, Comuneros. El rayo y la semilla (1520 – 1521) de la editorial hoja de Lata.
Pero también relacionado con las Decretas de Alfonso IX hay últimamente unos estudios de Nieves Alonso García de la Universidad Isabel I que han servido como base para que la UNESCO admitiera dichas decretas como la base del sistema parlamentario actual.
Ya su propio nombre…edad media es peyorativo. Algo que se encuentra entre la edad antigua y la edad moderna sin que se le dé más importancia…
Buen artículo
Muchas gracias por el comentario. Es cierto lo que dices, estas formas y sobre todo el nombre viene de los ilustrados como algo despectivo, habrá que ir poniendo en valor esa etapa y estaremos aquí para contribuir a ello.