Ríos de tinta veréis estos días en muchos lugares, -tanto cibernéticos como en papel-hablando del mundial, sobre sus virtudes y también sus desventajas. Creo que no descubro América si digo que en Qatar se han atravesado absolutamente todos los límites entre el deporte y la ética, entre lo que se piensa y a lo que realmente es. Creo que no vamos muy tarde si decimos que ha sido un error celebrar allí el mundial, pero he creído necesario replantear otras cosas que se pueden derivar del debate que se ha propiciado en este espacio tiempo. Y es que parece algo absurdo, pero a la vez necesario hacernos la siguiente pregunta:
¿Qué tipo de valores o ideas transmitimos con la circunstancia de que en Qatar se celebre un mundial?
Parece sencilla la idea, pero debajo de absolutamente todos los comentarios y palabrería que se difunde en medios de comunicación hay una filosofía de pensamiento, hay una forma de pensar en la que se ha difundido mientras la pelota rueda encima del césped. Solo una pregunta a quien lee estas líneas:
¿Qué te da a entender que hayan muerto más de 6000 personas construyendo unos estadios de futbol y se esté celebrando allí el mundial?
Quizás, ¿qué el dinero lo puede todo?, ¿da igual los valores que tengas, que el dinero lo compra todo?
Incluso vamos un poco más allá. ¿Qué mensaje te traslada cuando nuestro entrenador Luis Enrique reniega de los medios de comunicación hasta el punto de desprecio, pero se abre un Twich?
Pues bien, todo eso se llama transmisión de cultura, formas que tenemos los humanos de transmitir ideas y conceptos a través de nuestra naturaleza, -naturaleza que hemos creado nosotros- y por lo tanto el deporte es una forma de transmisión de cultura. La cultura capitalista.
Y es que la filosofía capitalista es realmente simple, el dinero lo mueve todo, el dinero lo compra todo, voluntades y decisiones; es sencillo. Pero lo peor de todo esto es que ese discurso se transmite a la sociedad -que para eso se invierte en futbol, para que la filosofía cale- una sociedad que piensa que absolutamente todos tenemos un precio, que nos pueden doblegar con unos pocos de billetes e incluso que todo el mundo puede llegar a ser jugador de futbol y ser guapo y millonario ¡Mentalidad de tiburón! ¿Os suena de algo?
Pero bien, quizás es simplemente una fase más de este sistema del capital. Los imperios caen precisamente porque en algún momento, el sistema y las formas no se acomodan a las nuevas naturalezas, a las nuevas formas de interactuar con nuestro alrededor y a lo largo de la historia tenemos varias muestras de ello.
Así que vamos a indagar un poco más y vamos a ver como a lo largo de la historia los deportes han servido para difundir unos valores y unas formas de comportamiento a lo largo y ancho de sus bastos imperios.

Empecemos viajando a América Latina, en concreto a la cultura Maya. En ella encontramos el juego de pelota, era un juego en el cual se disputaba en una cancha dividida en dos partes y se trataba de pasar la pelota de un lado a otro golpeándola -sobre todo- con la cintura. Se han llegado a encontrar mas de 1300 campos de dicho juego en todo Mesoamérica. Pero tal como hemos dicho dentro del juego se producían circunstancias que se relacionaban con la cosmología que se describen en los manuscritos Popol Vuh. El juego de pelota se menciona dos veces en estos textos, uno en la superficie terrestre y otro en el Xibalbá. En la superficie superior juegan los padres de los gemelos divinos y estos llaman a los señores del inframundo para que bajen a jugar en el mundo subterráneo. También en esta cosmología vinculada al deporte de la pelota se encuentra el árbol del que se colgó la cabeza de Hun Hunahpú del cual se interpreta como un árbol cósmico, un punto de conexión entre el reino de las tinieblas y los estratos superiores.
¿Qué son los campos actuales si no lugares donde encontrarnos con seres superiores? Con seres de otro planeta del que hacen realidad nuestros sentimientos más puros de superioridad, de resiliencia e incluso de justicia divina. Porque no hay mas justicia divina que un árbitro pitando un penalti en el último minuto de descuento y colgado su cabeza en el altar mayor.
Porque eso es precisamente lo que simboliza una cancha de pelota, -tanto la de futbol como la Maya-. Un lugar donde se dirimen todos los conflictos de la sociedad, y al mismo tiempo un lugar desde el que se puede acceder a otras condiciones, algo que el hombre es susceptible de alcanzar si se sitúa en el centro del mundo y en los orígenes de la vida.

Pero vamos a abandonar el imperio Maya en América Latina para dirigirnos a Europa, al imperio Romano. Creo todos os viene a la cabeza esos grandes Circos y Coliseos. Seguramente os viene a la cabeza películas como Benhur y sus famosas carreras de cuadrigas. Pues bien, ahí también tenemos unas formas que se transmiten desde el deporte de las cuadrigas a la sociedad ya que los circos estaban a lo basto y ancho del imperio y con ellos unas formas y unos pensamientos que se difundían desde Roma al mundo entero. Un ejemplo muy claro son las vueltas que se daban alrededor del circo, en total 12 vueltas que son las correspondientes a los meses del año del calendario romano, pero también vemos un ejemplo de capitalismo y de patrocinio de la clase burguesa de la época, ya que después de unos graves disturbios después de una carrera de cuadrigas entre barrios representados en la arena por diferentes corredores, fue tal el cabreo que se pillaron los del barrio perdedor que duraron noches y noches los disturbios. Desde aquel momento se decidió que las grandes familias pagaran los gastos de ver correr a las cuadrigas dentro del circo. ¿Os suena de algo en el mundo actual? Quizás a algún romano de la época esta emparentado con Fernando Alonso.

Pero no todo se queda aquí ya que las carreras de la época también han “contagiado” con su filosofía a otros estamentos de la sociedad, por ejemplo, el de la religión y como el “deporte” de la época extendía sus tentáculos a la sociedad y a los basto y ancho del imperio romano.
En la zona de extramuros de Roma se alza la iglesia de San Sebastián -lugar el cual según la iglesia católica- ajusticiaron al mártir en época romana. En esa iglesia descansan los restos de dicho mártir, en las catatumbas, entre otras personas a las cuales el imperio romano tenía prohibido enterrarlas de forman “normal”. En este lugar las personas creyentes iban a visitar al mártir e incluso en su base aún se encuentran grabados de la época romana en los que se leen plegarias a dicho mártir. También encontramos las pisadas y la columna donde fue atado, era por lo tanto un lugar de martirio, de sacrificio y por eso los constructores de la época realizaron esa iglesia en forma de circo romano.

Pero no todo se queda aquí. En las últimas investigaciones del entorno “deportivo” del imperio romano en el ámbito de la lucha de gladiadores.

En esas investigaciones extraídas de grabados y policromías en yacimientos arqueológicos se han observado que los gladiadores se separaban por tipos, personas a las cuales se le daban diferentes herramientas de lucha y por lo tanto diferentes formas de acción y combate. En ellos también se veían reflejados diferentes tipos de ciudadanos romanos y formas de comportamientos frente a la naturaleza y la sociedad. Por ejemplo, una persona que llevaba un escudo era más cautelosa y esperaba su oportunidad para poder actuar (Trax o Mumillo) o por ejemplo una persona con un Scissor y un arma en la otra mano debía ser mucho más activo y contundente frente a las adversidades, ya que carecía de protección y su única arma frente a los ataques era otro buen ataque ¿No os suena de algo? Estos tipos de comportamientos también estaban vinculados a gladiadores famosos y la gente iba a verlos al anfiteatro romano, creando así personas a las que parecerse y copiar, con sus virtudes y con sus defectos, creando así en la arena un discurso social y unas formas de comportamiento dentro del imperio romano.
¿Creéis que estos comportamientos son únicos del imperio romano o maya? Por lógica deberíamos haber cambiado, pero os puedo asegurar que no.
Solo os tenéis que fijar cuando le preguntas a un niño que qué quiere ser de mayor, y una gran mayoría te dice futbolista y por desgracia el nombre que va vinculado después es una persona cargada de millones y muy seguramente, guapa, esbelta y con una gran chica a su lado. Chica también guapa, esbelta y normalmente al cuidado de los niños mientras papá va a jugar al futbol, difundiendo así unas formas patriarcales de sociedad.
Otras formas también tenemos a clubs como el Barça por ejemplo con su frase “més que un club”. Con ella se deja caer que “els valors” y la forma de hacer sociedad son lo realmente importante, como comportarse frente a la vida y el prójimo y que no todo es futbol.
Todo esto son formas que el sistema capitalista y el gran imperio del dinero promueve a lo basto y ancho del globo terráqueo. Sus formas de entender la sociedad y de cómo debe de ser ordenada la sociedad. De cómo debe de comprarse y vender capital humano, de cómo te debes comportar para valer más en tu puesto de trabajo y ser una pieza más de la maquinaria, como si InfoJobs actuara de Transfer Marquet y ver como tu cotización humana sube y baja. Como si tu jefe fuera Florentino, que a golpe de talonario ficha capital para convertirlos en marcas del club y el entrenador le diera sus armas para combatir en la Arena de Bernabéu.
Así que para la próxima vez que hagas un comentario sobre la sociedad, sobre valores y formas de comportarte recuerda quién las ha dicho, donde las ha dicho, y, sobre todo, que trasfondo tienen.
De mientras como siempre ¡que ruede el balón!