El Juego del Calamar. Ni juego ni ficción.

En este pequeño artículo no queremos quitarle el puesto a nuestro querido José, especialista en series sino vamos a analizar un poco el trasfondo de la famosa serie que se ha hecho eco en nuestras vidas. 

Hablamos de “el juego del calamar”. ¡Tranquilos, no vamos a hacer spoilers! Lo que vamos a explicar está en el primer capítulo sino recuerdo mal. Así los que ya la hayáis visto no os voy a descubrir nada y los que la tenéis por ver no os voy a decir nada revelador. Pero si que me quiero dirigir a toda esa gente que no son muy fans como yo de sentarse delante de una TV una tarde y verla. 

La historia en si no tiene mucho misterio, un tío sociópata mete a muchas personas entre 4 paredes jugando a juegos muy sencillos de la niñez y si no se te da muy bien el escondite… ¡BOOM! Tiro en la cabeza. ¿Sencillo no? 

Al principio la persona que se encarga de montar el juego envía a gente para que recluten jugadores, normalmente gente “fracasada”, en “banca rota” o con “necesidades de dinero”.  

Una vez dentro después del primer juego los jugadores toman conciencia de donde se han metido y realizan una votación para ver si quieren continuar. Antes de esa votación el jefe, jefazo les enseña los millones que pueden llegar a ganar si se quedan jugando, aun así, por un voto de diferencia sale una mayoría la cual decide acabar con el juego. Pues bien, lejos de querer acabar el 95% de los jugadores que han decidido irse acatan con las normal y vuelven al lugar para continuar jugando.  

Mi primera reflexión fue sencilla ¿es democrático enseñar dinero y por lo tanto apelar a la avaricia del propio ser humano antes de decidir su propio destino? ¿Puede esto estar pasando en la vida real? Estas preguntas fueron las básicas que me estaba haciendo mientras veía pasar las imágenes, pero mientras tanto sin darme cuenta estaba tocando el boton de la carga de profundidad que iba a “joderme” la línea de flotación. 

¿Realmente somos libres? 

Si realmente somos libres para viajar o somos personas únicas y unipersonales… ¿Por qué vamos todas al mismo lugar para hacernos las mismas fotos que hemos visto en la red social de turno?  

¿Somos tan libres de escoger nuestro futuro o presente si no conocemos alternativa a lo actual e incluso no nos la enseñan? 

Cuando ciertos “liberales” exponen sus ideas de la persona por encima de todo y su libertad, lo único que están haciendo es anteponer la libertad económica por delante de todo, el que más tiene. Esto crea grandes diferencias sociales y sobre todo un clasismo desgarrador, ya que la sociedad depende de todos esos empresarios que tienen en su poder los grandes medios de producción y de riqueza y que por desgracia en contra del “libertarismo” no quieren saber absolutamente nada de los que dependen del sistema, dejando de lado la clase más pobre.  

A raíz de todo esto y enlazando con una entrevista en el programa Radio Gaga de Quique Peinado y Manuel Burque con el tema de la prostitución, hacían una entrevista a una trabajadora sexual. Aquí os dejo un pequeño fragmento:  

Radio Gaga: La historia de Ana y Sara – Prostitución | #0 

¿Realmente hay diferencia entre la serie y la vida real?  

Un liberal te puede decir que es algo que lo ha escogido ella. Yo os pregunto ¿Realmente lo a escogido ella si está sumisa en la más absoluta pobreza?  

Si la única forma de tener unos ingresos es exponiendo tu cuerpo y tu dignidad como humano a cambio de 4 billetes ¿eso es libertad? 

Aquí quizás me meta en un jardín y voy a dejar a Sandra que nos diga su opinión, pero me gustaría decir algo. 

Cuando una mujer en Ucrania está metida en la más absoluta pobreza y te viene una pareja de europeos con mucho dinero y te dice que quiere alquilar tu vientre para tener un hijo al que después se llevaran y no lo volverá a verlo jamás. ¿Es esclavitud?  

Como siempre la vida real supera a la ficción. O alomejor ya estamos en la ficción…. 

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