(Un pequeño homenaje a Javier Reverte)
El 31 de octubre del año pasado fallecía en Madrid Javier Reverte (Javier Martínez Reverte). Veterano periodista y escritor, destacó especialmente por sus relatos de viajes, subgénero que enriqueció con veitintitantos libros cuya gran calidad literaria ha sido reconocida en todo el mundo. Entre los trabajos más valorados de este autor madrileño se suelen destacar sus dos trilogías, la africana y la de Centroamérica; nosotros, sin embargo, vamos a escribir unas modestas líneas sobre una de sus últimas obras, ambientada en una isla por la cual Javier sentía especial cariño.
Canta Irlanda… ningún otro título podría hacerle más justicia a la verde Erín. Javier Reverte, con sabiduría y sensibilidad a partes iguales, ha sabido calificar a esa bendita (demasiado a menudo maldecida y maltratada) isla (“isla esmeralda”, como la llama el autor en el subtítulo) con aquello que mejor la define: la música… aunque con la literatura pisándole los talones. Es Irlanda, en efecto, tierra de bardos y de escritores; cuando leáis esta magnífica obra podréis ver a su autor siguiendo los pasos de muchos de ellos, muy especialmente los de Joyce*, aunque también os iréis encontrando con Beckett, Yeats, Shaw, Wilde, O´Brien, Kavanagh, McCourt, O´Flaherty, Swift… ¿Cuántos países, además de Irlanda, pueden presumir de contar entre sus ciudadanos más ilustres con cuatro premios nobel de literatura?. Hace ya algunos años, en el diario El País, Antonio Rivero Taravillo calificaba a Irlanda como “El país con mejores escritores por kilómetro cuadrado”; pues bien: en las páginas de Javier Reverte vais a comprobar que tal afirmación es cierta.
Otro de los elementos clave que encontraréis en hermoso libro de viajes son las tabernas, los célebres pubs irlandeses, que forman un vínculo indisoluble y necesario con la música y la literatura. Quizá alguien se sorprenda de que apenas haya citas de músicos famosos, pero no es algo que se eche en falta puesto que la intención del autor es, sobre todo, llevar a cabo un recorrido literario; de hecho uno tiene la sensación de que Reverte poco menos que acompaña a las grandes figuras de las letras irlandesas por esos locales de cerveza y canciones que ellos frecuentaban. Así, la música popular es gran protagonista aunque quienes la interpreten sean casi siempre gentes anónimas; y esto es así porque en general, el bardo irlandés empieza y acaba siendo un parroquiano más de la taberna donde, a ratos, se dedica a deleitar al personal, a ratos cede su lugar a espontáneos… y a ratos se pone de cerveza hasta las trancas, vamos, como todo el mundo.
Naturalmente tampoco podemos olvidarnos del cine. Las páginas que Reverte dedica a la famosa película del director de origen irlandés John Ford titulada “El Hombre Tranquilo” son, como podréis comprobar cuando os encontréis inmersos en ellas, memorables.
Muchas más cosas, todas ellas interesantes, encontraréis en este libro de viajes: las tragedias de Irlanda con las hambrunas, la opresión de los ingleses, las guerras, los mitos, los hermosos e irrepetibles paisajes, el humor de las gentes irlandesas a menudo tan negro como el hollín… y sobre todo poemas y canciones, muchas canciones. Pero nos vais a permitir que no entremos en detalles, pues lo suyo es que seáis cada lector y lectora quienes los descubráis. En fin, “Canta Irlanda” es una obra que os recomendamos y cuya lectura os deleitará tanto como nos deleitó a nosotros y que sin duda os transportará, quizá de momento solamente en sueños, hasta la Isla Esmeralda.
Solamente nos queda desear (desearnos) una pronta victoria sobre el maldito virus de cuyo nombre (al menos en este artículo) no queremos acordarnos y que más temprano que tarde podamos viajar no solamente con la imaginación sino, parafraseando a Unamuno, con toda el alma y con todo el cuerpo, con la sangre toda, con el tuétano de los huesos, con el corazón… Y acercarnos, en suma, ¿por qué no? A la mismísima Irlanda. Como despedida, no nos resistiremos a reproducir las últimas palabras que escribió Reverte en este magnífico libro:
(…)”Si tuviera una nueva vida, amigo lector, y pudiera elegir una tierra en donde nacer, ¿Cuál crees que escogería?”
(*) Javier Reverte volvió a seguir los pasos de James Joyce hasta la ciudad de Trieste, en su obra de 2020 “Suite Italiana”, que igualmente os recomendamos, pues en ella encontraréis también otro de los grandes referentes literarios del autor: nada menos que el poeta austriaco (aunque nacido en Praga) Rainer María Rilke.